viernes, 1 de febrero de 2013


"¿Por qué no me lo preguntastes primero?" Devocional # 19

       Yo soy naturalmente una persona de mente ausente, sobre todo cuando estoy en una temporada ocupada de la vida.  Ha habido momentos en que estoy corriendo por toda la casa buscando mis espejuelos y no lo puedo encontrar.  Por lo general, no es hasta que me empiezo a frustrar que paro y le pido al Señor que me ayude a encontrarlo.  ¡Y después las encuentro encima la cabeza!  Ha habido veces que he perdido mis llaves. Me pongo a buscar por toda la casa y cuando empiezo a sentirme frustrada porque no las puedo encontrar paro y oro.  Entonces encuentro las llaves.  Lo mismo ha sucedido con mi teléfono celular.  Usualmente se me cae entre el asiento y el cinturón de seguridad o en algún bolsillo de mi caltera.  Cuando me siento frustrada por no poder encontrarlo paro y le pido al Señor que me ayude poder encontrarlo.  Cada vez que oro me imagino el Señor diciendome, "¿Por qué no me lo preguntastes primero?"
       ¿Por qué esperé tanto tiempo para orar y pedir la ayuda de Dios con estas cosas?  Por lo general es porque estoy en apuro y dependo de mí mismo.  Por eso es que siempre me quedo corta.  ¡Yo sé mejor!  Sin embargo, he repetido este mismo patrón muchas veces: intentar por mi cuenta porque me parece que es demasiado trivial y sin importancia para llevarlo a Dios.  Fallo porque estoy dependiendo únicamente en mí mismo y luego me rindo y le pido al Señor que me ayude.
       En Mateo 6:33 Jesús dijo, “Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.”  " Más bien, busquen primeramente el reino" incluye acudir a Dios para lo mundano.  Para las cosas que consideramos no importantes.  Aquí está la cosa.  Si es importante para nosotros, aunque sea por un momento, entonces es importante para Dios.  David tuvo un viaje interesante con Dios. Él tenía una relación tan estrecha con Dios que fue llamado amigo de Dios.  David escribió en el Salmo 4:1, “Responde a mi clamor, Dios mío y defensor mío.  Dame alivio cuando esté angustiado, apiádate de mí y escucha mi oración.”  También escribió en el Salmo 17:6, “A ti clamo, oh Dios, porque tú me respondes; inclina a mí tu oído, y escucha mi oración.”  Daniel siempre estaba orando.  Daniel 6:10, “…se puso a orar y alabar a Dios, pues tenía por costumbre orar tres veces al día.” 
       Sé que la oración es importante.  También sé que la oración es poderosa.  Sé que la oración es comunicion con Dios.  Me encanta orar y oro consistentmente.  La verdad es que cuando estoy ajorrada y estoy "corriendo como un pollo sin cabeza,”y es lo cotidiano del día-a-día, corre-corre de la vida, la oración no está en mi mente.  La razón es porque no quiero molestar a Dios con lo que creo que no es importante.  Pero, ¿quién soy yo para determinar qué es y qué no es importante para Dios?  ¿Quién soy yo para determinar si a Dios le importa el minúscula o no?  ¿No es presuntuoso de mi parte?  La definición de presuntuoso es ser grosero o arrogante, desconsiderado, irrespetuoso, o exceso de confianza, especialmente cuando se hace algo que no tenía derecho o calificado para hacerlo.  Así que cada vez que determino que algo, por pequeño que sea, no era lo suficientemente importante como para Dios, que yo estaba siendo ¡presuntuoso!  Señor, perdóname.
       En Mateo 21:22 Jesús dijo, “Si ustedes creen, recibirán todo lo que pidan en oración.”  Lo que significa todo es todo lo que se pueda imaginar.  Yo sé que no hay límites al poder de Dios y que sí incluye el cuidado de lo minúsculo, lo mundano, las cosas que son de marca insignificante.  Efesios 3:20 dice, “Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros.”  2 Timoteo 3:16-17 dice, “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.” 
       Dios nos dejó Su guía llamada la Biblia de modo que no sólo podemos aprender sino aplicar lo que aprendemos en nuestras vidas.  Es cuando se aplican sus verdades a nuestras vidas que podemos fortalecer nuestra fe y hacer lo que es bueno.  Quedar atrapados en el ajetreo de la vida es peligrosa.  Es por eso que es tan importante estar siempre en la Palabra, la aplicación de la Palabra y orando en toda ocasión.
       ¿Estaría usted dispuesto a asumir este reto conmigo?  Oremos por la ayuda de Dios para todo, las cosas importantes, las cosas mundanas, las cosas minúscula e insignificante.  Todo esto es parte de nuestro día-a-día que vivimos, y es porque es una parte de nuestra vida que es importante y necesario incluirlo en nuestras oraciones.


Gracias por leer este devocional.  Mi querido amigo/a, te aprecio y estoy orando por ti. ¡Dios los bendiga!

* Si usted desea leer este devocional mismo en Inglés o sabe de alguien que visite mi blog en Inglés: www.reflectingtruthministries.blogspot.com

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario