lunes, 11 de febrero de 2013


"Un hombre que subió a un árbol ..." Devocional # 21


       Tengo miedo a las alturas.  La mayor parte de mi infancia transcurrió en la Ciudad de Nueva
York.  Mi padre conducía el vehiculo de la familia y mi madre cogía transporte público, principalmente los trenes.  Recuerdo aferrarme a los barandales de las escaleras que estaban justo al lado de los andenes para “salvar mi vida.”  Eso sí que estaba completamente segura, pero no me sentía segura.  Caminando hacia el borde de la plataforma para comprobar si el tren estaba viniendo nunca tuvo sentido para mí.  ¿Cuál fue el propósito de “poner en riesgo su vida,” sólo para comprobar si el tren iba a venir? Como no tenía otra opción que montar estos trenes, y la mayor parte del tiempo que estuve en las plataformas que eran más altas que algunos edificios, mi miedo a las alturas empeoró con el tiempo.
       Cuando estaba en sexto grado mi familia y yo vivimos en
Puerto Rico durante unos meses y durante ese tiempo asistí a la escuela allí.  Había un árbol en el patio de la escuela.  Cada día, durante el almuerzo el árbol estaba lleno de niños que disfrutaban de subirse a el, siempre se veían y sonaban como si estaban disfrutando.  Hasta entonces nunca me había subido a un árbol.  Quería tambien disfrutar de este arbol y por eso me convencí subir este árbol.  ¡A pesar de que tenía miedo lo hice!  ¡Recuerdo la primera vez que lo subí!  ¡Una chica que tenía miedo a las alturas se subió a un árbol!  No fue un día malo para mí, ¿no le parece?
       Hay una historia de un hombre en la Biblia que decidió subirse a un árbol un día y ese fue el día que cambió su vida para siempre!  Lucas 19:1-4, "Jesús llegó a Jericó y comenzó a cruzar la ciudad.  Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos, que era muy rico.  Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía, pues era de baja estatura.  Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí."(NVI)
       Me parece que Zaqueo no lo penso mucho en subirse a el árbol, no tanto
como yo lo hice de todos modos.  Sólo corrió hacia él y se subió.  Este, pues, se consideró la escoria de la tierra.  Él era un recaudador de impuestos para el Imperio Romano.  Los impuestos eran importante para los Romanos, ya que ayudó a financiar su imperio.  Los impuestos aplicados a todas las naciones del imperio eran siempre alta y encima de los recaudadores de impuestos eran conocidos por cobrarle de mas a la gente.  Ahora Zaqueo no sólo era un recaudador de impuestos, sino el jefe.  Se le consideraba un traidor a la comunidad Judía porque trabajaba para Roma y su riqueza sólo decía que estaba engañando a la gente de su dinero.
       Jesús en cambio no despreciaba a ese hombre.  Él lo amaba.  Quería pasar tiempo con él.  Él quería cambiar su vida.  Buscó Zaqueo y quería salvarlo, a pesar de que él era quien era.  Lucas 19:5-6: "Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo:  Zaqueo, baja en seguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa.   Así que se apresuró a bajar y, muy contento, recibió a Jesús en su casa." (NVI)  La gente desaprobaron y se asegurarón de que Jesús lo sabía.
       Lucas 19:7, "Al ver esto, todos empezaron a murmurar: Ha ido a hospedarse con un pecador.”’  Aguanten el teléfono todo el mundo!  Jesús estaba en la presencia de un pecador!  Hola!  ¿No sabían que todos eran pecadores?  Ellos lo veían
como un pecador, pero no a sí mismos.  ¿Interesante no?  ¿No son las personas de esta manera, incluso hoy en día?  Hay muchas personas que son tan rápidos para juzgar a los demás ... tan rápido para pasar la culpa ... tan rápido para enojarse cuando alguien le hace caso a alguién considerado “malo,” “no es lo suficiente,” “vergonzoso,” “desconfiado,” “una pérdida de tiempo.”  Jesús no se preocupó por su reacción ni le importa lo que piensen de ti o de mí hoy.  Zaqueo no se defendió ni se enojo con nadie por estar molesto que el Señor iba a su casa.  Lo que hizo fue hacer algo bastante noble.
       Lucas 19:8, "Pero Zaqueo dijo resueltamente: Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea.” (NVI)  
¡Cuatro veces la cantidad!  Al ofrecerse a dar este dinero Zaqueo estaba reflejando lo que había en su corazón, el cambio.  Él había cambiado!  No por obra suya, sino por la obra de Jesús en él.  Lucas 19:9-10, “Hoy ha llegado la salvación a esta casa,” le dijo Jesús—, ya que éste también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”  Jesús no le importa dónde has estado, Él sólo se preocupa por dónde vas!
       Por lo tanto, un hombre que subió a un árbol.  Fue despreciado.  A él lo evitaron.  Sin embargo, él fue buscado por
el Salvador.  Él no sólo tenía a Jesús en su casa como invitado de honor fue salvado también.  No fue un día malo para Zaqueo, ¿no le parece?

Mis querido amigo/a, gracias por visitar mi blog y leer este devocional.  Te aprecio y estoy constantemente orando por usted.  Dios les bendiga a usted y los suyos.

* Si usted desea leer este devocional mismo en Inglés o sabe de alguien que visite mi blog en Inglés: www.reflectingtruthministries.blogspot.com

 

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